El sentir de mi conciencia

En Vigo, hace ya algunos años

¿Cuánta apatía albergan mis palabras cuyo sentido escapa al sentir de mi conciencia? ¡Cuánto sufrimiento, cuánta desolación… cuánta cordura, cuánta estupidez! Mi inercia se expande como el inverso; hacia un infinito en forma de agujero negro. Llora una pregunta sin respuesta; convertida en un frío y enigmático silencio con el transcurrir de los segundos. Y todo se oscurece. No hay sol, no hay ventana, no hay luz, ni puerta; no hay ni un eco de palabra alguna pronunciada en la lejanía, que pueda usar como camino de vuelta hacia la vida. Todo son lamentaciones de un algo que nunca pudo ser. Sentado con la esperanza de un objeto, a que se obre el milagro insuflado por el viento y la lluvia de un dios. Sentado ante una pared blanca, a que se vuelva en locuaz locura y conteste. Sentado como lo estaría un muñeco de un niño en la silla de un desván, esperando ese abrazo que nunca llegará, porque ya no es niño sino hombre.

¡Cuántos sentimientos expresados en versos… cuántos versos desperdiciados al aire de los deseos; cuantos deseos provocados por las miradas; cuántas miradas buscando lo que nunca encontrarán… cuántos desencuentros volcados en versos blancos escritos en blanco papel!

Contemplando ensimismado la monotonía del segundero de mi reloj, transcurre un día más de mi vida. No importa que la aguja del segundero haya quedado congelada en el tiempo por falta de cuerda. El tiempo me sigue corroyendo las entrañas con la ferocidad del chacal. Sigo impasible, sigo sin respuesta. Y con la inercia del dejarse llevar, voy vislumbrando como mi vida pierde el aliento en cada suspiro. Esperando a que el tiempo me dé las campanadas de la vejez, y termine mi agonía en absoluto silencio, y calle para siempre el sentir de mi conciencia.

Anuncios

Acerca de silencioparasiempre

nothing
Esta entrada fue publicada en escritos y etiquetada , , . Guarda el enlace permanente.