Hubo un tiempo

En vigo, hace ya algunos años

Hubo un tiempo donde cada mañana al despertar, se me llenaba la vida con los primeros rayos de sol. Hubo un tiempo, donde aprender y equivocarse eran una invitación a la sabiduría. Hubo un tiempo, donde unos labios y una sonrisa de una mujer, me iluminaban como paraíso terrenal. También hubo un tiempo, donde el trabajo y el esfuerzo eran más amargos que el sabor del negro café. Y hubo un tiempo, donde había en algún lugar escondido, un trozo de dulce tarta de chocolate, sin esperarlo, esperándote. Y como no, hubo un tiempo, hasta que lloraba por la miseria del hombre, y me conmovía con la mirada triste y trágica de un niño. Si, hubo un tiempo, donde sentía en el alma y en el corazón las punzadas del amor, y las punzadas del odio, y las punzadas de la compasión. Si, ¡Hubo un tiempo, donde todo eso lo sentía!

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