Casa de Muñecas

De este sueño infantil, tengo vagos recuerdos. Recuerdo ir al colegio acompañado de niña que me gustaba en el sueño, pero sinceramente, no creo que tuviera una correspondencia real.
Para llegar al colegio, pasábamos por un camino despejado, largo y estrecho. Por la mitad del camino, había una entrada a una casa donde vivía una anciana, de cara agradable, y sonrisa amable. Tenía una especie de pequeño jardín con unos columpios, donde muchos niños y niñas nos poníamos a jugar. Aun así, esta señora, a veces, me mostraba esa sonrisa malvada y falsa de otros personajes de mis sueños.

Lo que puedo decir, de este sueño, es que desaparecían niñas. Recuerdo que casi todo el pueblo se movilizaba para buscarlas, tanto de día como de noche. Normalmente no aparecían jamás. En alguna variante que he tenido del sueño, aparecía alguna después de varias semanas; muertas sobre un arroyo, bien vestidas y peinadas, como si fueran muñecas.

Cierto día, esa niña no fue al colegio. Lo único que recuerdo durante la búsqueda de la niña, fue ver esa mirada falsa y malvada de la anciana. Se lo dije a una persona adulta, pero no me creyó.

Esa anciana me invitó a visitar su casa por dentro. A pesar de haber jugado siempre en su jardín, creo recordar que fue la primera vez que entraba. Había un montón de muñecas, tanto en el pasillo, como en una o dos habitaciones. Algunas de esas muñecas tenían el rostro de las niñas desaparecidas, y no sé como, oía sus voces, pidiéndome que las ayudara. Pero la niña que me acompañaba no estaba allí.
Cuando salí de su casa, fui a junta mis padres a contarles lo sucedido. No me creían mucho, pues era una señora a que todo el pueblo la quería, y era tan anciana, que lo que yo decía tenía muy poco crédito. A pesar de eso, llamaron a la guardia civil, e hicieron un registro de la casa. Pero no encontraron nada sospechoso. No había muñecas. La señora se puso muy mala del disgusto, y ponía esa cara llorosa y lastimosa. La señora me perdonó delante de los adultos, pero en mi mente oía su voz que me decía: -“Serás un muñequito precioso”- o algo similar.

No recuerdo nada más del sueño. En alguna variante del sueño sé que no tenía un final feliz para mí, en otras, seguían despareciendo niñas, y nunca se hallaba al culpable.

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