El examen de personalidad

Estaba realizando un examen de personalidad, o algo parecido, para un proceso de selección de una empresa. La empresa debía ser importante, pues era una especie de aula, donde habría unas cien personas. Pues bien al acabar el examen, teníamos que firmar en unas fichas que estaban en una carpeta individual. Algunos firmaban una vez, otros dos y otros tres. Y me tocó a mí.

La psicóloga y grafóloga era una joven de aspecto muy agradable pero muy serio, en este caso estaba personificada en Liv Tyler. Ella cortésmente me cedió su asiento (cosa, que no había hecho con ningún otro), y empecé a realizar las firmas.

Iba por la tercera, cuando me dice, que no se aparecen mucho entre sí, y que las vuelva hacer, y se sienta a mi lado. Yo sigo firmando, intentando que se parecieran los más posible, pero nada, cada vez más desiguales. Los demás que esperan para firmar están muy impacientes, pero ella sigue allí, sentada a mi lado, con el rostro serio, pero sin enfadarse, mientras sigo haciendo firmas, una por ficha, y casi podría asegurar que mi carpeta tendría como unas doscientas o trescientas fichas, y me desperté.

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