La profesora

Este os otro sueño de mi infancia, al contrario de los otros, no fue reiterativo. Sólo recuerdo haberlo tenido una vez, por desgracia. Lo cierto, es que me gustaba mi profesora, yo tendría unos 7 años. No estaba enamorado de ella, sino más bien, que tenías ganas de… y de…

Una vez, mi profesora me castigó por haberme portado algo mal. Tenía que quedarme en el colegio a comer. Pero cuando llegó la hora, me fui para casa. ¡Qué poca inteligencia tenía ya de pequeño! Al día siguiente, me preguntó por qué no me había quedado castigado, y yo le dije, con todo el morro, que no me apetecía quedarme. Se echo unas risas, y la cosa no pasó de ahí. Recuerdo que más adelante, se puso enferma durante un par de meses, y me enfadé interiormente con ella. ¡Otra torpeza!

Bien, el sueño; que por desgracia, es bien corto. Recuerdo estar en la clase del colegio, y ella sentada en una silla, corrigiéndome la libreta de sumas y restas. No había más niños. Lleva una especie de camisón semitransparente, entre abierto, y que no le llegaba a cubrirle las rodillas. La ropa interior era muy llamativa. Supongo que la vestimenta era una influencia del concurso televisivo “Un, dos, tres”, de la época. Me sentía feliz, y agradecido, contemplándola con las piernas cruzadas y una sonrisa colosal.

Toda una pena, no haberle quitado más partido, tanto consciente como inconscientemente.

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