La táctica

Era entrenador de un equipo de baloncesto de niños. Éramos un equipo modesto. Nuestro juego era no muy brillante, y ganar partidos, era algo excepcional. Había que preparar el partido contra un equipo de los favoritos. No recuerdo muy bien, pero sé que apareció en el entrenamiento, un señor algo mayor, y más bajito que yo. (Realmente yo no soy alto, no llego al metro setenta.) Se puso a coger el balón y a enseñarnos una táctica de juego. La cual era bien ridícula: Botar una vez el balón, dar unos pasitos de pingüino girando unos 45º grados, y pasar el balón al compañero. Así hasta llegar a al campo del contrario, y tirar a encestar. O algo parecido.

Y éste se acabó más o menos aquí, pues se me entremezcló con otras situaciones, que ahora no recuerdo. Pero el que tuve hace más de un año o dos, si fue casi completo; y cuento a continuación lo que recuerdo de él.

Después de esa explicación táctica tan ridícula, fueron pasando los días hasta que llegó el día del partido. He de decir que las reglas del baloncesto en mi sueño eran algo chocantes y que ni siquiera yo en el sueño las tenía muy claras. Yo no podía jugar, pero que me encontraba en la mayoría de las ocasiones, en el medio del campo como si fuese jugador más. Pero el entrenador del equipo contrario si podía jugar. Medía algo más de dos metros, pero tenía prohibido tirar a canasta. El número de jugadores era arbitrario, y podían participar personas mayores. De hecho, el entrenador, solía poner en una de las esquinas, fuera de los límites del campo reglamentario, a un chico joven que tenía un muy buen lanzamiento exterior. Y a pesar de lanzar desde fuera de los límites del campo reglamentario, la canasta era considerada como válida.

Íbamos perdiendo, y como no sabía muy bien que hacer, puse como un jugador más a esa persona mayor, para que empleara esa técnica sin sentido. Las carcajadas fueron de lo más sonoras. Yo ya no quería ni ver. Pero no sé como, esa persona tenía un imán para el balón. Y poco a poco nos fuimos acercando en el resultado. Recuerdo que poco después, le sacamos bastante ventaja, pero no recuerdo llegar al final del partido. Todos estaban muy contentos. Sin embargo, yo estaba de pie, muy serio y pensativo. Y aquí se acabó.

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