Te quiero con locura

En Vigo, 22 de marzo

Dicen los entendidos, que una forma de llegar a la locura, es a través del amor que produce la lectura del testamento del amado, y no figurar como heredero principal del mismo. Sin duda, saber que te han estado… gratis durante tantos años, y no recibir recompensa alguna por tan honorables sacrificios, es sufrir las hemorroides en silencio.

Estar no cuerdo puede tener hasta sus ventajas. Que te abrace una camisa de fuerza puede llenarle a uno de la misma sensación embriagadora que estarlo a una farola tras una noche donde a uno le han dado calabazas. Y padecer los efectos de la medicación… al menos uno está tranquilito, y seguramente uno no escribiría chorradas en un blog.

¿De qué iba a hablar sino? ¿De mis problemas sexuales?… ¡vale…! Que la tenga pequeña que para poder verla halla que usar el microscopio electrónico es una detalle sin demasiado importancia, bueno, vale… un poquitín me acompleja, pero sólo un poquitín chiquirritín, bueno, vale, soy un acomplejado, ¿qué, algún problema?

Que pierda aceite… eso… eso… Que padezca de eyaculación precoz, y de impotencia… no es pa tanto. Uno lo va llevando como puede. Hasta que uno se acostumbra…  (¡qué no! ¡qué se va a acostumbrar uno… chsss! no se lo digáis a nadie. )

Se podría pensar que he perdido un par de tornillos, más bien unos cientos, y que podría estar como una puta cabra ¡beeee! Pero no. Yo realmente, estoy como un tren ¡chu chu! (Algo tan evidente y palpable, no sé el porqué alguna no se entera.) Soy lo que soy, con mis defectos. Si fuera perfecto, sería más insoportable de lo que ya realmente soy, no cabría en mí. Don perfecto me llamaría cada vez que me viese en el espejo espejito (quién el más… )

Lo importante, realmente es ser honorable, y honrar lo que uno ama, aunque sea con algo de locura, y aunque se tenga pequeña (chsss! No se lo digáis a nadie.)

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